Tras un mes de bajo perfil por las peleas internas en el Gobierno y la elevada inflación, el ministro de Economía, Martín Guzmán, reapareció este miércoles con un discurso público ante grandes empresarios para anunciar la menor suba de precios y rebatir las críticas por la carga tributaria. Fue durante un almuerzo al aire libre, en un día gélido, en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), que preside Daniel Funes de Rioja, quien la semana pasada asumió otra jefatura más, la de la Unión Industrial Argentina (UIA), en medio de tensiones con el oficialismo. Pero Guzmán eligió su habitual tono cordial, no apuntó contra los hombres de negocios, pero los dejó en evidencia a la hora de evaluar el alza de los precios.

El ministro recordó que a principios de año se había juntado con empresarios y gremialistas para coordinar su objetivo de inflación, que era del 29%, muy por debajo del 48% actual. "La colaboración de todos, incluyéndolos a ustedes, es fundamental. Lo planteamos en enero (febrero) y hemos encontrado una conducción muy responsable de parte de los sindicatos", dijo en crítica implícita al establishment. Entre el público había empresarios con mantas en sus hombros como Cristiano Rattazzi, presidente de la filial argentina de FCA (Fiat Chrysler Automobiles, que ahora formó el grupo Stellantis con PSA Peugeot Citroën), y Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa.

Guzmán destacó que la inflación de mayo fue menor que la de abril y ésta, inferior a la de marzo, pero reconoció que aún se encuentra "por encima de lo que es macroeconómicamente factible". De todos modos, aseguró que las condiciones macroeconómicas y cambiarias actuales son mejores que las de octubre pasado, cuando el dólar paralelo saltó por los aires, y permiten que "la reducción de la inflación se vaya transitando".

Frente a empresarios que advirtieron sobre el "flagelo" de los impuestos, Guzmán apuntó contra el gobierno de Mauricio Macri. Primero, señaló que "el 93% de las posiciones de derechos de exportación tiene aranceles más bajos que en diciembre de 2019”. "El gobierno anterior llevó a cabo una política de reducción de impuestos y achicamiento del Estado con la idea de que iba a generar un sendero virtuoso de crecimiento y no pasó. La realidad es que no pasa nunca", dijo en segundo lugar y recordó que tampoco la rebaja tributaria funcionó en los Estados Unidos de Ronald Reagan en los '80. "La política tributaria la pensamos de forma integral. Conducimos nosotros, que fuimos elegidos por el pueblo, el presidente y la vicepresidenta, e invitamos a todos a la concertación. Invitamos a todos a trabajar bajo nuestra conducción”, marcó la cancha mientras llamaba al diálogo y la inversión privada. "No es nuestra idea un país de impuestos bajos y gasto público bajo. Sin hacerlo de forma grandilocuente y desde el convencimiento, hemos ido deshaciendo la reforma tributaria del gobierno anterior, construyendo una estructura tributaria alineada con el fortalecimiento fiscal, la progresividad", agregó.

"Hay que tener un crecimiento del gasto público en términos reales [ajustado por inflación] y al mismo tiempo ir reduciendo el déficit aprovechando la expansión de la recaudación en un contexto de recuperación, de modo que esa consolidación fiscal se vaya dando y el país pueda fortalecer la sostenibilidad de la deuda y nuestra moneda, y así construir condiciones que hagan que el Estado tenga más capacidad y fuerza, con mejor crédito y mejor moneda, que pueda jugar de manera más efectiva su rol desde el punto de vista del diseño e implementación de políticas productivas", planteó Guzmán. Es decir, que el gasto suba más que la inflación, pero menos que la recaudación para bajar el rojo fiscal. Una ecuación que no deja contentos ni a los cristinistas que le piden más erogaciones ni a los hombres de negocios que le reclaman menos gravámenes.

AR