También habrá préstamos más amplios con un tres por ciento de interés y un esquema de mejor acceso a los instrumentos que ofrecen los bancos públicos. El financiamiento previsto en un principio es de 4.000 millones de pesos, pero a mediano plazo esperan alcanzar a cuatro millones de beneficiarios con préstamos de, en promedio, 150 mil.

El universo sobre el que trabaja la cartera que conduce Daniel Arroyo es muy amplio y diverso. Incluye cuentapropistas o emprendedores, pero también cooperativas y empresas recuperadas. Por eso el plan que terminará de definirse en diálogo con el ministro de Economía Martín Guzmán y el de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, tiene previstas distintas herramientas que se adapten a cada necesidad.

La iniciativa prevé tres esquemas que varían de acuerdo al tamaño del proyecto y al monto del crédito. Una porción significativa de los fondos se destinará a préstamos no bancarios a tasa cero para pequeños cuentapropistas. Luego, habrá una línea con un interés del tres por ciento para emprendedores de mayor desarrollo. Por último, se facilitará el financiamiento a cooperativas y empresas recuperadas a través de instrumentos de bancos públicos. En el Gobierno entienden que las dificultades en el acceso al crédito son un problema para el desarrollo y la producción de estas unidades. Explican que “como no pueden acceder al sistema tradicional terminan recurriendo a prestamistas por fuera del circuito que muchas veces cobran tasas usurarias”.

El foco del plan estará puesto en acelerar la adquisición de máquinas, herramientas e insumos para la producción. “Hace falta capitalizar a muchos sectores de la economía popular. El promedio de estos créditos hoy es de 60 mil, pero yo creo que tenemos que llegar a una media de 150 mil pesos”, dijo el ministro Daniel Arroyo. En los próximos días se conocerán más detalles, pero el financiamiento previsto para una primera etapa es de 4.000 millones. En el mediano plazo se buscará asistir a unos cuatro millones de unidades productivas. Esa cifra no es solo una aspiración, sino que se trata de una respuesta al diagnóstico de que hoy unos seis millones de personas en Argentina trabajan como cuentapropistas.

“La idea es reactivar desde abajo hacia arriba”, señaló a este medio un alto funcionario del Gobierno. En esa línea, no solo se anunciarán incentivos a la producción: en las próximas semanas se confirmará la quita del IVA a los beneficiarios de la tarjeta Alimentar para la carne, leche, frutas y verduras. Además, se amplió un 70 por ciento el reintegro de las compras con tarjeta de débito para jubilados que cobran la mínima y titulares de asignación universal por hijo.