La versión oficial que el Ministerio de Gobierno y la Policía echaron a rodar cuando comenzó la causa fue que un agente de guardia en la sucursal del Banco de Entre Ríos de calle Alsina observó el  jueves 20 de septiembre de 2018 a unas personas en actitud sospecha en los cajeros.

Según el relato, llevaban mucho tiempo haciendo extracciones  con varias tarjetas y eso despertó la inquietud del uniformado. Esto motivó la detención inicial de Flavia Marcela Beckman, su hija María Victoria Álvarez y Esteban Ángel Scialocomo con una mochila llena de billetes. Luego se produjeron allanamientos en la casa de Beckman y el arresto de su cónyuge Hugo Mena. También se secuestró documentación para la causa.

Sin embargo, el testimonio que dio ante Fiscalía durante la investigación penal preparatoria César Javier García, el uniformado que por “olfato” habría destapado la olla, es notoriamente diferente. La entrevista se concretó durante la mañana del 26 de septiembre de 2018, pocos días después del incidente inicial.

García integraba la División Seguridad Urbana y Bancaria de la Policía, dependiente de la Dirección de Operaciones, y había sido destinado como guardia exterior a la sucursal bancaria “Don Bosco” ubicada en calle Ramírez entre Colón y La Paz, distante a un 1,3 km hacia el norte de la sucursal “Alsina”.

Según explicó, todo comenzó un domingo cuando volvió a su casa después de haber estado en el Parque San Martín. “Tenía algo que me decía que estaban haciendo alguna cosa medio rara”, expresó en referencia a un grupo que había empezado a operar en los cajeros de la sucursal que custodiaba.

El agente afirmó vivir frente a la casa del entonces Jefe de la División Delitos Económicos, Comisario Fabián Candapay. Entonces cruzó la calle y le dijo: “Hay tres personas que iban siempre al banco, dos femeninas y un masculino, y actuaban medio raro”.

Aquí está el primer punto oscuro en la exposición de García: en lugar de seguir la vía jerárquica e informar de la novedad a su superior inmediato en la División Seguridad Urbana, aprovechó la vecindad y dio cuenta de lo que sucedía a Candapay, titular de Delitos Económicos (área que depende de la Dirección de Investigaciones) un domingo.

Los integrantes de la Fiscalía que entrevistaron a García le preguntaron cuál era el accionar extraño que despertó su interés. “Actuaban raro. Se escondían para meter. Metían y sacaban (tarjetas). Miraban el celular. Cosas así”, describió.

“Yo estoy desde hace 8 ó 9 años en esa sucursal. Conozco a la gente que va siempre y la que no. Y estos (por Beckamn; Álvarez y Scialocomo) no iban siempre. Y de un momento a otro empezaron a ir”, agregó.

La Fiscalía le pidió entonces precisiones: cuánto tiempo antes de la detención habían empezado a frecuentar la sucursal. “Dos meses”, respondió García. Y luego acotó: “Iban tres veces al mes”. “¿Tres veces?”, inquirió el representante del Ministerio Fiscal. “Dos o tres veces”, relativizó. “Sacaban la plata los tres en distintos cajeros y la metían adentro de un bolso. Estaban un rato (SIC) y se iban”, apuntó.

Proyectando el tiempo de observación de García (dos meses) por la cantidad de días que asistían Beckman y los demás a la sucursal (dos o tres veces por mes), surge que la actitud “rara” fue detectada por el uniformado luego de apenas cinco o seis oportunidades en que los imputados habrían ido a esa sucursal bancaria a realizar los retiros.

Otro dato que aparece es que si bien la causa proyecta un rango de tiempo de casi una década en la cual se habría producido de forma sistemática esta maniobra, en esa sucursal (que antes estaba sobre calle Dupuy) sólo la habrían realizado en un corto lapso de unos 60 días antes de caer detenidos.

García cumplía funciones en el exterior de la sucursal, no dentro donde están los cajeros. Pese a esto pudo detectar la maniobra. “Estoy afuera, pero entro y salgo”, apuntó. “¿En qué se movilizaban?”, le preguntaron al agente. “En una Hilux gris”, respondió. “¿Quién manejaba?”, le consultaron. García dudó. “El muchacho me parece”, expresó.

Este es otro elemento llamativo. Desde su puesto en la vereda, entrando y saliendo ocasionalmente, pudo detectar un comportamiento anormal. Pero no supo puntualizar quién manejaba el vehículo en el que llegaban a la sucursal los tres sospechosos a pesar de que tenía una visual privilegiada.

El alerta sobre la maniobra de estas tres personas  también habría sido observada por el guardia de seguridad privada que está dentro de la entidad bancaria, en la zona de cajeros. “La advertimos los dos”, consignó García. Sin embargo, no pudo informar el nombre del custodio con quien hablaba. Sólo el sobrenombre: “Delfín”.

Volviendo al domingo y a la charla con Candapay, el uniformado relató que la respuesta que le dio en esa oportunidad el jefe de Delitos Económicos fue: “Cuando los veas de nuevo avisame. Llamame o mandame un mensaje y yo me vengo. Es lo que yo hice. Cuando entraron lo llamé a Candapay. Le dije: ‘Mirá Candapay. Están acá los que yo te dije’. “

“Cuando llega Candapay – prosiguió – justo se habían ido. Iban por la esquina. Entonces le di un papel con la patente que yo había anotado. Había pedido al 911 el mes anterior los datos de la camioneta, a ver si (el vehículo) estaba bien. Con ese papel después los agarraron”, especificó.

Según la línea de tiempo, teniendo en cuenta que la detención se produjo el 20 de septiembre, los imputados comenzaron a ir en julio a esa sucursal bancaria. Y el agente pidió al 911 los antecedentes de la patente del vehículo sospechoso el mes anterior al procedimiento, es decir en agosto apenas un mes después de que la maniobra habría comenzado en esos cajeros.

El testimonio de García está bajo la lupa de los defensores de los imputados en la causa. “De su relato se desentraña claramente que no fue algo casual, que había una investigación previa, que había seguimientos. Pero quisieron plantear que esta investigación fue algo casual. Igualmente, esas cuestiones terminarán de resolverse en el debate oral y público como corresponde”, expresó el abogado José Velázquez en el programa “Aire de Todos” (FM Costa Paraná).

El letrado espera poder interrogar a García durante las audiencias, ya sea que estas se realicen en el fuero Federal o Provincial, para despejar dudas. El único testimonio del agente es la filmación de la entrevista que realizó ante los fiscales en la etapa investigativa. (APFDigital)