La pandemia derramó atipicidad por doquier. El calendario electoral avanza a pesar de que el tema esté ausente de las preocupaciones terrenales del hombre de a pie. El clima electoral solo se manifiesta en los sets de televisión; por lo demás son muy otras las demandas ciudadanas. La campaña será virtual, sin actos presenciales ni recorridas. Zafar del Covid, mantenerse dentro del sistema de una economía real cada vez más concentrada para los que tienen la suerte de no haber sido expulsado de sus márgenes, es y será la prioridad por largo tiempo. Ni hablar de los millones que miran desde afuera con la ñata contra el vidrio. Aunque quizás allí el gobierno tiene la posibilidad (en realidad la obligación) de profundizar políticas públicas que demuestren de manera contundente las prioridades de un Estado presente. Si así lo hiciera, en esas franjas se ratificará la más potente base de sustentación política de un gobierno que ha insinuado pero que aún no termina de demostrar cuan dispuesto está a priorizar los intereses de la mayoría por sobre los privilegios de las corporaciones del poder real de la Argentina.

Sea como fuere, elecciones habrá. La velocidad que ha adquirido el dispositivo sanitario de la vacunación augura llegar a las PASO de septiembre, y a las generales de noviembre, con altísimos porcentajes de la población protegidas por algunas de las tantas vacunas que adquiere el Estado nacional. Tales fechas son producto de una prorroga y representan otra atinada decisión gubernamental. Para ello debió transpirar bastante con el objetivo de acordar con una oposición cuya única política es oponerse al gobierno. Valga el señalamiento para reconocer que en este caso resolvieron la excepción que confirma la regla. La campaña recién comienza, apenas se perfila, y como en cualquier otra, los distintos sectores deberán formalizar listas de candidatos. Como ocurre en todas las elecciones de medio término, la lista de candidatos es más que nunca apenas una formalidad. No hay candidatos que por sí sean capaces de mover el amperímetro, dicho esto sin detrimento de nadie. Ocurre que son elecciones nacionales y por obra y gracia de ese entramado superestructural conformado por los canales de televisión porteños, la elección termina nacionalizándose aún más. Hombres y mujeres de Entre Ríos, Formosa o Santa Cruz terminan conociendo más a los candidatos porteños y bonaerenses que a sus propios vecinos. Claro está que hay una porción de la militancia activa que evalúa de manera distinta y cualitativa lo que se decide en las mesas de arena. Finalmente, la decisión mayoritaria difícilmente tenga relación con la mayor o menor aceptación de los candidatos. Vacunas y economía serán los parámetros que decidirán la elección.

Hay dos coaliciones políticas muy consolidadas: el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. En las presidenciales de 2019 sumaron entre las dos el 88% de los votos. Tienen núcleos duros de apoyo que son muy fieles. La grieta en la Argentina viene desde el fondo de la historia y a ambos márgenes se sustentan dos modelos opuestos de país. La fórmula para lograr una síntesis no aparece ni ahí. Por lo tanto, volvemos a tener un escenario de polarización. La avenida del medio ya no es ancha y ni siquiera avenida.

A la tragedia económica, social y productiva que se abatió sobre la Argentina con el macrismo, no hay resiliencia que la pase al olvido en pocos años. Y sobre llovido… pandemia. Esa conjunción inesperada y diabólica configuró un escenario peliagudo, elevado a la enésima potencia. El resultado es un resentimiento de la actividad económica que como siempre, duele más a medida que se desciende en la pirámide de ingresos. Esa situación, y demasiados errores políticos del oficialismo le han permitido a la oposición salir del rincón donde deberían estar calladitos y avergonzados. Lo concreto es que el panorama electoral preanuncia un escenario cabeza a cabeza. En ese marco vuelve la provincia de Buenos Aires a ser el territorio donde se libre la madre de las batallas. La decisión de María Eugenia Vidal de ir a competir en Capital Federal encierra el objetivo de no someterse a una nueva derrota. Todo indica que en territorio bonaerense el partido de gobierno se impondrá sobre la oposición. Estará por verse si logra repetir la goleada con la que Kicillof se hizo de la gobernación o la brecha será menor.

Los resultados electorales no sorprenderán. En la Ciudad de Buenos Aires se impondrá el PRO, al igual que en Mendoza; pero habrá finales abiertos en las provincias de la Región Centro. Para la política lo importante será cómo se ubican los candidatos en la grilla y el posicionamiento que se derivará de cara al 2023.

Frente de Todos: el candidato es el proyecto

Es posible que mientras algunos discuten y operan sobre la constitución de las listas, éstas ya estén diseñadas, aunque bajo 7 llaves. Al fin y al cabo, son los gobernadores, CFK, el presidente y Máximo Kirchner los que tienen la lapicera. Sin embargo, una comparación de encuestas encargadas desde el gobierno mostró que el sello del Frente de Todos mide mejor que los nombres de los dirigentes que rondan sets televisivos. El dato respalda la hipótesis que se baraja hace semanas: el mejor competidor será aquel que represente a la coalición en su conjunto. En contraste con los anuncios y confirmaciones de Cambiemos, el peronismo aprendió a cultivar paciencia y esperar el último minuto para conocer sus representantes.

A días de la fecha límite para la presentación oficial de listas -el 24 de julio-, hay detalles en evaluación y circulan rumores sin certeza ninguna. En paralelo, la constitución formal de los respectivos Frentes ya cerró. En nuestra provincia el frente oficialista se constituyó con la suma de 10 partidos. El Partido Justicialista, presidido por el Gobernador Bordet; el Frente Entrerriano Federal, de Busti; Compromiso Federal, que a nivel nacional orienta el gobernador de San Luis y que preside Tomás Lujan; el Frente Grande, de Nelio Calza y Néstor Loggio; el Partido Comunista, el Solidario, el Movimiento por Todos y el de la Cultura, la Educación y el Trabajo.

Como sostuvimos desde esta columna, finalmente no sería Enrique Cresto el candidato que encabece la lista. En las últimas horas se posicionó el Intendente de San Salvador y presidente de la Liga de intendentes Justicialista, Lucas Larrarte. Por el cupo femenino, suenan Mariel Ávila de Bordet, Carolina Gaillard, Mayda Cresto y Stefanía Cora. La lista no está cerrada. Larrarte es abogado, fue Senador hasta diciembre de 2019, con buena imagen y puede debatir de igual a igual con cualquiera. Un dato no menor, al no ser candidato expectable para el 2023 no corre el riesgo de ser objeto de “sabotaje amigo”, principal razón por la cual se cayó la candidatura del joven Cresto. De todas maneras, aún hay posibilidades de que aparezca un “tapado” encabezando la lista del oficialismo provincial.

Juntos por Entre Ríos: Frigerio por ahora entre los indios

El ex ministro del interior viene salvándose, como se suele decir, “entre los indios”. Sagaz, hasta ahora corre para adelante y zafa de ser identificado como un hombre fuerte de Mauricio Macri. Es más, aprovechando las críticas de Elisa Carrió, denuncia ser víctima de las prácticas macristas. Acostumbrado a que le cedan escenarios desde los cuales hacerse conocer, es poco lo que tiene para mostrar que no sean acuerdos de cúpula y cobertura superestructural, que van desde sentirse como en casa en los sets de TN y La Nación, a acuerdos quizás inconfesables incluso con caracterizados miembros del oficialismo en el parlamento. Esta semana se sintió tocado por primera vez cuando el propio Presidente le endilgó mucha capacidad para decir gre gre, pero que a la hora de las concreciones, naninga. Fernández le recordó que el área de vivienda estaba en la órbita de su Ministerio y que en esta provincia de Entre Ríos el gobierno de Macri y Frigerio no tiene nada para mostrar. Peor aún, el presidente sostuvo que no quisieron terminar miles de viviendas por el solo hecho de haber sido iniciadas por Cristina. Frigerio retrucó, aunque la respuesta fue floja. La foja de servicios da para que haya escalada de denuncias con pruebas incluidas. Por ahora parece un juego de amigos que simulan competir.

De todas maneras el ex ministro avanza y por lo pronto logró desarmar parte importante del sector de los intendentes radicales que podían ponerlo en aprietos, e incluso logró que el frente lleve el nombre con el que él se impuso en la compulsa interna a Roberto Niez el año pasado.

Larreta, el gran constructor

Siguiendo con la “amistad”, el amigo Horacio demostró una vez más que es quien conduce. Es más, es necesario recordar que fue Rodríguez Larreta el creador del espacio y quien logró convencer a Mauricio Macri, hasta entonces seducido sin éxito por Eduardo Duhalde, para que encabece el proyecto político de representación de la burguesía de la Ciudad de Buenos Aires. El espacio conservador se gestó luego de que Aníbal Ibarra dejó las filas de la Alianza y su pase al kirchnerismo.

El nuevo partido vecinal construido por el actual Jefe de Gobierno fue en busca del voto radical de la city porteña (que venía acompañando a De La Rúa y la Alianza, Ibarra tuvo como vice a la radical Cecilia Felgueras) y luego por el del resto del país, que alcanzó en el histórico Congreso Radical de Gualeguaychú.

El experimento sigue intacto, ahora el radicalismo intentará con otra figura más taquillera que Ernesto Sanz. En esto está Enrique Nosiglia y radicales históricos que quieren dejar atrás a Macri, pero que ven con agrado una interna con Larreta para volver a la presidencia en 2023. Como lo venimos contando, el partido que cumplió 130 años de existencia la semana pasada, tiene dos figuras atractivas dispuestas a competir: Martín Lousteau y el neurólogo Facundo Manes.

La Fumata Blanca en CABA como modelo a seguir en todo el país.

El regreso a la ciudad de María Eugenia Vidal y el lanzamiento de su candidatura, apoyada por los más representativos de la coalición, es la bajada de línea que intentará ordenar al frente opositor en las distintas provincias. En Entre Ríos el primer movimiento se reflejó en la decisión del intendente de La Paz, Bruno Sarubi, de abandonar el espacio Construir.

Quien hizo el mandado fue Martín Lousteau. El autor de la resolución 125 llegó a la provincia y juntó en Gualeguay a un grupo de intendentes y a referentes del espacio Evolución, que conducen los comités de Paraná y Gualeguaychú. “Para hacer un mejor Juntos por el Cambio tenemos que hacer un mejor radicalismo. Un partido que no le tenga miedo a competir y a que vengan figuras de afuera”, les dijo Lousteau a sus correligionarios.

El último movimiento de la conducción porteña es el operativo “Jaroslavsky” que intentará teñir de radicalismo sumando a la actual diputada provincial Gracia Jaroslavsky como número dos de la lista del ex peronista Frigerio.

Elecciones polarizadas

Mientras tanto, el espacio Construir resiste los embates y continúa su camino. Los rostros y apellidos de Galimberti y Schneider ya están desplegados en toda la provincia, y prometen dar batalla. La fuerza, además de los intendentes nucleados en el espacio, exhibe como principales apoyos al varisquismo de Paraná, el del partido GEN y del referente del PRO concordiense Roberto Niez.

La negociación por la unidad seguirá hasta las últimas horas, y son muchos quienes creen que el espacio Construir no dará batalla. Cuenta con el antecedente de ceder para lograr la unidad en la última disputa partidaria para renovación de autoridades. Final abierto.

Para muchos observadores, más que el destino de los frentes o partidos, lo que se juega es el destino y posicionamientos de los candidatos. Ni Frigerio ni Galimberti le agregan nada a Juntos por el Cambio. Ni Cresto ni Larrarte o la figura que encabece, le agregarán votos al peronismo en Entre Ríos. Sí como quedarán las figuras que vayan en estas elecciones.

Los Etchevehere, abajo y arriba del ring

Luis Miguel Etchevehere manifestó que no competirá en las próximas elecciones. Se anota así a las declinaciones del “ala dura” macrista: ya habían desistido Patricia Bullrich y Jorge Macri.

Pero la novedad de la semana la dio Dolores Etchevehere, quien a través de Juan Grabois, confirmó que será candidata y que su espacio quiere disputar en el Frente de Todos. “Rompamos el pacto de poder”, es eje de una campaña que eligió como íconos a Bordet y a Luis Miguel Etchevehere. En el partido de Grabois aseguran que tienen sellos para ir por dentro o por fuera del Frente de Todos.

La candidata repasó su programa, que reitera los ejes del Proyecto Artigas con el que ganó presencia en todo el país luego de ingresar a la estancia Casa Nueva, en Santa Elena, propiedad de su familia: “¿Cuál es nuestra agenda? Frenar los agrotóxicos, detener los incendios intencionales de los humedales, no dar impunidad a los responsables, recuperar las tierras mal habidas, crear comunidades rurales”.

“Acá no hay una pelea familiar por una herencia. Acá estamos visibilizando lo que sufren los entrerrianos hace mucho tiempo: el pacto de poder entre el agronegocio, la política y la justicia”, dijo y reiteró otros hechos denunciados en sede judicial como “el lavado de dinero, el uso de trabajo esclavo, las cuentas en el exterior y un pacto de poder con una justicia patriarcal que sufren todos los días las mujeres que son víctimas de violencia de género”.

Elecciones polarizadas

Tercera fuerza sin consenso

En la “avenida del medio”, en la que siembra Consenso Federal, se dificultan los acuerdos en torno a una lista única. Muchos candidatos y todos varones para el primer lugar.

La expresión política que postuló en 2019 a Roberto Lavagna, se sustenta en Entre Ríos en el sello del Partido Socialista, única fuerza de la coalición con personería para la elección. Los dueños de la pelota pretenden el primer lugar en una lista para que completen los aliados (SER y expresiones del vecinalismo). El nombre para ese lugar es el del presidente del PS, Juan Rossi, dirigente de Paraná que ya en 2019 fue el candidato a diputado nacional en la boleta de Lavagna. Pero en el Partido SER creen que es el turno de ellos. Nominan a Lisandro Gamarra, a quien en 2019 le tocó militar la boleta del exministro de Economía como candidato para el Senado.

Izquierda

Sin alianzas, el MST (Movimiento Social de los Trabajadores) expresará en Entre Ríos al FIT-Unidad. El partido intentó una alianza con el Nuevo Más de la paranaense Manuela Castañeira, pera ésta descartó esa posibilidad y se postuló en Buenos Aires. El MST -con militancia del PO (Partido Obrero) - expresará la coalición que en el país completan el PTS e Izquierda Socialista.

Nadia Burgos volverá a encabezar la nómina. Del lado de Castañeira, se anunció la presentación de candidatos en 13 distritos y uno sería Entre Ríos, donde el Nuevo Más tiene personería.

En fin, en el peor año de la historia para hacer campaña, las elecciones 2021 no cambiarán el equilibrio de fuerzas, pero sí, en algunos casos, posicionarán candidatos para 2023. Para los que reniegan de la política, se les deberá decir que toda solución llegará con más y mejor política.