Asia, Europa, África y América Latina son el escenario del futuro y es donde comenzará su camino el nuevo imperio chino. Si bien ya posee una importante presencia en estos continentes la cuarta revolución industrial es el punto de quiebre para terminar de posicionarse. En informes anteriores, mencioné que el 23 de diciembre de 2019 Rusia se desconectó de la Internet mundial durante varias horas para probar su infraestructura nacional que lleva el nombre de RuNet. A esto se suma la ley de “Soberanía de Internet”, que le permite a Rusia la desconexión de la Internet mundial por razones de seguridad nacional, así sea por ciberataques o para evitar el control americano. 

Por otra parte, a finales de marzo Huawei y otros actores propusieron una "nueva Internet" a las Naciones Unidas. Una que cambie el protocolo IP actual por una infraestructura totalmente nueva. Esto despertó muchas dudas acerca de la privacidad y el control que se pueda generar en esta red. Ahora el Registro Regional de Internet para Europa (RIPE), organismo que coordina las redes IP en Europa, Oriente Medio y partes de Asia Central, se opuso formalmente a semejante cambio. La propuesta de Huawei, está acompañada por varias operadoras chinas y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de ese país. La idea surge con el objetivo de mejorar las comunicaciones y prepararlas para lo que se está desarrollando y llegará en los próximos años. Según ellos, la Internet actual, con un funcionamiento diseñado hace décadas, no está preparada para hacer frente a las nuevas demandas y el teletrabajo, la educación a distancia y el entretenimiento. Además, manifiestan que es necesario una red de transmisión de datos más potente. 

Es ahí justamente donde entra el programa 5G, que lleva adelante la ruta de la seda digital, y en el cual nuestro embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, considera debemos sumarnos. Esto se vincula con la geopolítica, dado que China lidera el camino del desarrollo tecnológico y las empresas de ese país llevan mucha ventaja respecto al desarrollo americano. A diferencia de los americanos, China no cuestiona los gobiernos, y además de llevarles las empresas y servicios que los países de África, Europa del Este y América Latina necesitan, les brinda la financiación.

La cuarta revolución industrial está en marcha. Es el desenlace de la batalla geopolítica entre Estados Unidos y China, veamos nada más el posicionamiento de la Banca Electrónica y las criptomonedas, incluido el Yuan digital. En paralelo a ello, la República Popular China estaba llevando adelante una opción para reemplazar el sistema de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras (SWIFT), el cual no ha tenido éxito y finalmente decidió aliarse con los chinos, crear una empresa en conjunto y evitar así la consolidación de un sistema financiero controlado solamente por EEUU. China buscaría así internacionalizar el yuan en el comercio mundial y ahorrar recursos para otras áreas, como el programa Hecho en China 2025, que apuesta a ser el líder tecnológico a nivel mundial. 

A este escenario se suma una pandemia en la cual la ayuda China a los países del tercer mundo, e incluso algunos del primer mundo, quedó evidenciada con la donación de barbijos, equipos médicos y la pronta producción de vacunas. De esta forma, su potencia rival no tiene otros elementos más que la presión financiera para imponerse.

En ese marco, China (al igual que hizo Turquía) a través del Banco Popular de China (PBOC), manifestó que “las monedas virtuales no deben ni pueden usarse en el mercado, porque no son monedas reales”. De esta manera, las instituciones financieras, incluidos bancos y canales de pago online, no pueden fijar el precio de productos o servicios con moneda virtual y no deben ofrecer a los clientes ningún servicio que involucre criptomonedas, como registro, negociación, compensación o liquidación.

Otra de las acciones con las cuales China está llevando adelante su programa y la ruta de la seda, es con el geoposicionamiento satelital BeiDou, versión oriental del GPS americano. Todo este conjunto nos muestra que el escenario geopolítico no está solamente dentro de la lucha comercial, sino que va en búsqueda del posicionamiento dentro de Europa, América y África.

El mercado interno

A su vez, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 18,3% en el primer trimestre del 2021 respecto al mismo periodo del año anterior. Si bien el año pasado para esta época estaba enfrentando una parálisis por la pandemia, nos da la señal de que la aspiradora China de recursos vuelve a funcionar y puede arrastrar a la economía mundial. En primer lugar, a los sectores de materias primas, los cuales están viendo una suba de sus valores, tanto por el aumento de demanda como por el miedo a una fuerte hambruna mundial pronosticada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, comparando este incremento con respecto al último trimestre del año 2020, donde  la recuperación parecía empezar, no es tan importante. Tenemos que sumarle a esto las primeras señales de inflación en China. En contraposición, EEUU no muestra señales claras  y, a diferencia del gobierno asiático, el gobierno estadounidense sigue imprimiendo y poniéndole dinero a sus ciudadanos a través de ayudas sociales.

Además, el déficit comercial entre EEUU y China se sigue ampliando, colocando al país del norte en una situación de emisión, endeudamiento y aumento de desequilibrios de bienes y servicios con respecto al resto del mundo. La ayuda que el gobierno americano está dando en concepto de renta básica universal, sirve para comprar productos y seguir sosteniendo el consumo, teniendo muchos de los productos un alto nivel de componentes chinos o siendo directamente producidos en China.

América Latina

Los problemas de la pandemia y los conflictos sociales que vienen ocurriendo, como en Chile desde 2019, son señales de que los modelos democráticos latinoamericanos ya no pueden sostenerse sin dar respuestas a las nuevas demandas de las jóvenes generaciones, tales como mejor calidad de vida, educación, salud y conservación del medio ambiente. Justamente esto, y el concepto de que no se puede seguir cobrando impuestos a las clases  postergadas, está llevando a que Colombia comience un camino similar al de Chile. La salvedad es que en 1991 Colombia modificó su constitución y, sin embargo, tampoco puede dar respuesta a los nuevos reclamos a pesar de ser relativamente “nueva”.

Chile ha demostrado que la política sigue siendo el camino, pero a través de candidatos que no eran identificados por la ciudadanía en la escena política. Esto mismo que se está viendo en el país trasandino, es probable que comience a verse en el resto de los países, donde el agotamiento de los partidos políticos y su falta de respuestas a esta nueva realidad demanda liderazgos por fuera de ellos. La demanda incluye visiones de un Estado que cobre menos impuestos a las clases medias y bajas y que los concentre en las empresas, monopolios y sectores ricos de las sociedades. En este punto avanzó justamente el gobierno estadounidense.

Una tercera posición

Argentina se encuentra a la espera de cerrar el acuerdo de postergación con el Club de París, y ganar así un poco más de tiempo para negociar con el FMI. Por consiguiente, cada día que pasa los intereses que ambos nos cobran son muchísimos e incrementan nuestra deuda. Con respecto a China, el plan quinquenal que se planteara durante la presidencia de Néstor Kirchner llegó a su fin, por lo cual es necesario construir uno nuevo con nuestro principal socio comercial. Hoy tenemos que estar atentos a cuáles son las necesidades estratégicas del país y las áreas en las cuales podemos trabajar. Más que nunca, vuelve a ser importante plantear el país con una política al estilo Perón, buscando una tercera posición y analizando tanto el rol de Rusia como el de EEUU. En el escenario internacional, estos tres actores son de suma importancia para nuestro país, pero sus intereses chocan entre sí. Tenemos mucho por ganar si se trabaja con inteligencia y un plan a largo plazo.

La economía local no muestra señales de arranque, y ya muchos plantean una nueva suba en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), dado que los precios de los alimentos siguen creciendo. Otra señal es que las ventas en los supermercados bajaron un 8,8% en marzo de este año en relación a igual mes del 2020. Por su parte, la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (Fehgra) destacó que, tras 14 meses de restricciones por la pandemia “quebraron 11.800 hoteles y restaurantes y habrá nuevos cierres”, por lo que solicitó mayor asistencia para el pago de salarios y acceso más amplio a créditos para empresas del sector. Esta situación puede terminar provocando más desempleo y pobreza.  En este sentido, un estudio de la Universidad Metropolitana de los Trabajadores (UMET) indica que la pobreza podría superar rápidamente el 65% de mantenerse los niveles actuales de crisis económica y social. Cabe destacar que la pobreza infantil en el conurbano bonaerense llegó al 72,7% en el último trimestre del 2020.

Estas situaciones son las que el país tiene que empezar a revertir de forma rápida, porque es inadmisible que convivamos con esos niveles de pobreza de nuestros conciudadanos. Además, contamos con los recursos para revertir la situación, solo hace falta controlar mejor por donde se nos escapan. Por ejemplo, las tasas de interés que pagamos a los distintos acreedores mientras demoramos en acordar con ellos o los casi 2.000 millones de dólares anuales en materia prima que, según el doctor César Lerena, experto en Atlántico Sur y Pesca, se pierden con la pesca ilegal y que  pueden representar alrededor de 14.000  millones de dólares anuales en la comercialización final de esos productos. Sumemos lo que se pierde por no procesar los minerales en el país. Un estudio realizado por geólogos de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) sobre el barro, denominado tierras raras y compuesto de 7 minerales, que la minera La Alumbrera tiene sin declarar, representa un total de casi 8.267 millones de dólares al año. Con un poco de inteligencia y poder de control, rápidamente se podrían revertir nuestros problemas de deuda y financiamiento externo.