Mercado Libre es líder en ventas online y su facturación es millonaria, pero el negocio se sostiene exitoso en el país gracias la sobreexplotación de monotributistas mal pagos y sobre exigidos por empresas distribuidoras que desde Buenos Aires se venden como grandes compañías cuando son ficticias, sin unidades reales, ya que trabajan con subcontratados.

En Entre Ríos la principal distribuidora de Mercado Libre es Urbano –que tiene sedes en Paraná, Gualeguaychú y Concordia-, que, a su vez, contrata empresas (como Taylorpack, Unimos y BGR, entre otras), y tiene choferes sobre los que pende una espada de Damocles al ser monotributistas que no saben diariamente si serán convocados o no a trabajar.

Extorsionados y bajo presión, los choferes deben recorrer cientos de kilómetros –sin la posibilidad frenar sus jornadas para almorzar o descansar- para poder cumplir con el básico para sortear gastos que son retribuidos tres meses más tardes, cuando la inflación licuó los costos de mantenimiento de sus vehículos, combustible y mano de obra (ya que son ellos quienes deben pagar el funcionamiento de las flotas).

El desgaste es grande y el estrés de los trabajadores crece, ya que las jornadas de los choferes llegan a ser de 10 u 11 horas, porque las empresas exigen la distribución total de los paquetes, porque, sino, pesan sobre ellas pesadas multas que aplica Mercado Libre al no cumplir con su promesa de “rápida entrega”.

La tensión crece y se ha analizado hasta parar los coches en central de Paraná, que opera en el Parque Industrial de Colonia Avellaneda, donde está instalada BGR, pero el miedo a ser “dados de baja” como prestadores monotributistas sin un respaldo gremial –ya que Camioneros los ignora al no considerarlos parte del sindicato- se frenaron, momentáneamente, acciones colectivas.

El alto costo de los envíos no se refleja en el salario de los trabajadores, quienes cobran salarios con subas por debajo de la inflación y la alta exigencia hacen que el conflicto sea una olla a presión.