En medio de la propagación del COVID-19 en todo el mundo y la expansión de la variante Delta, de mayor transmisibilidad, que está haciendo estragos en la India y ahora en todo Europa donde ya se convirtió en la cepa dominante, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaron a todos los países del mundo a continuar con el uso de barbijos, practicar el distanciamiento social y observar otras medidas preventivas aún en las personas completamente vacunadas contra el COVID-19.

"Las personas no pueden sentirse seguras solo por haber recibido las dos dosis. Todavía necesitan protegerse", remarcó Mariangela Simao, subdirectora general de la OMS para el Acceso a Medicamentos y Productos Sanitarios, en una conferencia de prensa en la sede de la organización en Ginebra. Simao insistió que la vacuna por sí sola no detendrá la transmisión y que "la gente debe seguir usando las mascarillas de manera constante, estar en espacios ventilados, practicar la higiene de manos, (…) mantener la distancia física y evitar aglomeraciones".

En esta línea, Melita Vujnovich, representante de la OMS en Rusia, explico que "basta con pasar sin mascarilla junto a una persona infectada con Delta Plus para enfermarse". Se trata de una mutación de la variante Delta que es mucho más contagiosa que la original detectada por primera vez en la India.

"Aunque esté vacunado o haya padecido la enfermedad, debe llevar mascarilla. Porque aunque una persona vacunada no se pone enferma, el virus seguirá pasando por su cuerpo, se volverá más inteligente y, en algún momento, este virus se transmitirá a otra persona, incluso de forma asintomática", sostuvo.

La contraindicación de los CDC de Estados Unidos sobre los barbijos
Hace algunas semanas, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), habían llamado a flexibilizar sus directrices respecto al uso de barbijos al aire libre, asegurando que los estadounidenses que ya cuenten con su vacunación completa ya no necesitarán mascarillas, a no ser que se encuentren en medio de una multitud.

"Es el regreso de la libertad", había dicho en ese momento Mike Saag, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Alabama. "Aun no llegamos al final de esto, pero ya estamos en el camino de salida, y eso es algo muy hermoso", sostuvo el especialista, quien reiteró que es importante que más personas se vacunen, y siempre mantenerse vigilantes ante el surgimiento de variantes. 

En este sentido, la OMS ya se había opuesto a esta decisión. "Las personas vacunadas contra la COVID-19 deben conservar el barbijo en las regiones donde la transmisión del virus es elevada", indicaban en ese momento desde la Organización, un día después de que Estados Unidos anuncie el fin de los barbijos en la población vacunada, como primera medida de flexibilización de la pandemia. Estados Unidos continúa en el puesto 1 de países con mayor cantidad de infectados.

 La jefa de la célula técnica anticovid de la organización, María Van Kerkhove, había aclarado que "no siempre se ha necesitado llegar a altos porcentajes de vacunación para abandonar las mascarillas si la transmisión en un país ya es antes baja", dando a entender que la vacunación no define o no el uso del barbijo. En este sentido, la directora científica de la OMS Soumya Swaminathan agregó que los datos provenientes de países que amplían las vacunaciones muestran que las vacunas "protegen contra la infección en una proporción que va de 70 a 80%". "Muy pocos países están en situación de abandonar las medidas. En la mayoría de los países debemos continuar aplicándolas", insistió desestimando el desuso del barbijo en medio de la pandemia del COVID-19 ya que dejó en claro que "uno puede ser infectado, tener la enfermedad asintomática o ligera inclusive después de vacunarse".