“El fútbol es una metáfora de la vida” y pocos pueden graficar mejor esta frase que Nicolás Abot. Nació y vivió hasta los siete años en La Colina, un pueblo de General La Madrid, donde sus padres tenían una cancha de fútbol “7”. Su primer equipo fue Racing de General La Madrid. Vistió los colores de Alexis Cortés en Coronel Suárez y los de Deportivo Sarmiento de Coronel Suárez. “Mi familia no era de viajar, ni mucho menos. Pero desde chico viajaba a dedo a distintas ciudades para poder jugar. Emprendí el primer viaje sin saber que se iba a transformar en un hobby grande y en parte de mi vida. Uno tiene que adaptarse a la realidad, somos muchos y llegan muy poquitos, y uno tiene que ganarse su lugar”. Y vaya que se ganó su lugar Nicolás Abot: se transformó en el futbolista que mayor cantidad de clubes ha jugado. Sí, ha superado al mismísimo Sebastián “Loco” Abreu. Nico ha vestido la camiseta de 31 equipos y este recorrido lo ha llevado por 14 países.

Abot juega actualmente en el Krabi FC, un club de Krabi, provincia en la costa del sur de Tailandia. Una región de otro mundo, de archipiélagos laberínticos, donde las islas parecen irrumpir verticalmente fuera del mar, y de playas solitarias. La mejor época para disfrutar de Krabi es desde noviembre hasta abril. Es un destino perfecto en cualquier itinerario de viaje por el sur de Tailandia.

En la playa donde tiene su casa en Tailandia, con la pelota y el mate. Compañeros inseparables
En la playa donde tiene su casa en Tailandia, con la pelota y el mate. Compañeros inseparables

Allí, Nico vive en un casa donde, desde su ventana, ve la playa y con solo caminar unos pasos ya está dentro del agua. “Hoy todo es mucho más fácil. Con el celular podés hacer cualquier cosa y estar comunicado en todo momento. Yo casi todos los días ceno con mis padres, porque pongo el teléfono arriba de la mesa y con una video llamada compartimos la comida. Pero no siempre fue así. Mi primer viaje al exterior fue en 2007 y me acuerdo que en algún momento me tenía que tomar un colectivo y viajar 4 kilómetros para encontrar un teléfono fijo y poder comunicarme con mi familia”.

Desde aquel primer viaje en 2007 a Costa Rica, Nico, que juega de delantero, ha gritado goles en Venezuela, España, Uruguay, Italia, Bolivia, Letonia, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda, Malta, Tailandia y Grecia. Del primer destino en el exterior, hasta el día de hoy no ha parado nunca y vale un repaso por todos y cada uno de los equipos que ha integrado: Pérez Zeledón de Costa Rica (2007), Sportivo Italiano (2008), Sporting (2008-09), Zamora de Venezuela (2009-10), Costa Cálida de España (2010), Rampla Juniors de Uruguay (2011), Real Tolve de Italia (2011), Pacífico de Cabildo (2012), Laferrere (2012), Ferro de Olavarría (2012), Blooming de Bolivia (2013), Jurmala de Letonia (2014), Persebaya de Indonesia (2015), Salento Leverano de Italia (2015), Tiger FC de Australia (2016), Tasman United de Nueva Zelanda (2016-17), Victoria Wanderers de Malta (2017), Tricase de Italia (2017), Polisportiva Monte Cimine de Italia (2018), Pascoe Vale de Australia (2018), Alassio FC de Italia (2018), Cooma Tigers de Australia (2019), Krabi Football Club de Tailandia (2019), Roccasecca de Italia (2020) y Opountios Martinou de Grecia (2020) y Krabi FC de Tailandia (2021)

Con tantos clubes en los que has jugado y tantos países recorridos, ¿de cual tenés los mejores recuerdos?

El paso en Venezuela fue el mejor, un país muy alegre, un clima tropical. Fue una de las mejores experiencias porque era un equipo de primera, por haber cumplido el sueño de jugar una copa internacional. La verdad que es un club hermoso, fue creciendo y saliendo campeón muchas veces. Puedo decir que fue el lugar en donde más cómodo me sentí. Tuve el privilegio de haber jugado la Copa Sudamericana. También tuve la suerte, en mi paso por Bolivia, de haber jugado el clásico con 40 mil personas en el estadio. O cuando estuve en Rampla, jugar contra Peñarol en el mítico estadio Centenario de Montevideo. Esas cosas son inolvidables.

¿Por qué creés que te costó mantenerte en esos equipos de elite?

No es fácil cuando te manejas solo. Los representantes en estos casos creo que son un mal necesario. Yo tuve muchos altibajos, por ejemplo pasé de jugar en el Zamora Copa Sudamericana a jugar en la cuarta división de Italia. De ahí a la primera de Uruguay y de ahí a la tercera de España. Eso no me hizo bien, porque no pude tener la continuidad en esos equipos de elite. Una vez que te metés en el ruedo por un tiempo, todo es mucho más fácil. Yo siempre digo que es más fácil jugar con los buenos que con los malos, jajaja.

¿Qué cosas añorás de Argentina?

Y... siempre se extraña, pero quizás tengo más en cuenta los pequeños detalles, tomar un mate con mis viejos, un abrazo, pero cuando lo vivo lo disfruto el doble, pero nunca pensé pegar la vuelta. Para mí es un privilegio la vida que hago, vivir de lo que amo y conociendo tantas culturas. Cosas materiales no tengo nada, la mochila que llevo arriba del avión y una valija en donde no falta una pelota, botines, escalerita para entrenar y yerba. Tendré 10 kilos de ropa y nada más. La gente se lleva 23 kilos para salir de vacaciones. Alguna inversión hice, pero mi fortuna son las amistades, la cultura que he conocido. Tener un techo esta bueno, pero tampoco te asegura la felicidad. Lo que no me puede faltar es el mate. He pagado fortuna por un kilo de yerba. No sé qué haría sin mate, me volvería loco, es mi compañía.

Con tantas mudanza y cambio de países, ¿es complicado pensar en formar una familia?

Para mi es fácil porque estoy acostumbrado a esto, pero es complicado encontrar una compañía. Yo he estado un viernes viviendo en Australia y al lunes siguiente instalado en Tailandia. Para mí no es un sacrificio porque amo lo que hago, pero para una compañera es complicado. Es el precio que a veces tengo que pagar, el de no tener una familia formada, pero tampoco significa que si me quedaba en mi pueblo ya estaría en pareja y con hijos.

¿Cómo te manejas con el idioma y las costumbres de las diversas culturas?

Hay algo que tengo siempre muy claro: soy yo el que llega a un lugar y no puedo pretender cambiarlos, así que siempre trato de adaptarme. El sapo de otro pozo soy yo, no ellos. En cuanto al idioma, saber ingles es fundamental. Vivir es también compartir y si no manejas el idioma se complica. Hablo inglés e italiano, pero por ejemplo ahora en Tailandia no puedo compartir mucho con los compañeros por el idioma. Los otros días los invite a comer un asado, pero no podemos mantener una charla de corrido. Entiendo lo básico pero no para mantener una charla. En ese sentido en Indonesia y Tailandia es lo mas complicado, pero más que nada por el tema del idioma, ellos te hacen sentir familia enseguida, pero es complejo poder comunicarte si no manejas el idioma.

Con un compañero enseñándole a comer asado
Con un compañero enseñándole a comer asado

¿Te queda algún objetivo por cumplir? ¿Cómo te preparás para el día después de ser jugador?

Me gustaría cumplir el sueño de poder jugar en África, para poder terminar mi carrera con un gol en cada continente. Lo más difícil son los contactos, pero no pierdo las esperanzas. Y para el día que cuelgue los botines me estoy preparando, ya tengo los cursos de entrenador UEFA, también tengo realizado curso de preparación física, de coaching y estoy en gestión deportiva. Tengo herramientas para defenderme y los contactos y amigos que he ido dejando por cada uno de los países en los que jugué.

Abot sueña con jugar en África antes de retirarse. El único continente donde le falta convertir un gol.
Abot sueña con jugar en África antes de retirarse. El único continente donde le falta convertir un gol.