Por Sebastián Tapia

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo dejó unas cuantas novedades sobre el futuro de la política exterior y la economía rusa. Las decisiones anunciadas allí marcan la posición tomada por Rusia con respecto a qué mundo se busca organizar tras la pandemia, un par de semanas antes del encuentro entre Biden y Putin. Además, en esta edición, la Argentina fue invitada especial en dos ocasiones, en la sesión plenaria y en un panel entre inversores y productores de la vacuna Sputnik. El foro sirvió para mostrar el avance en la alianza estratégica integral firmada entre ambos países en 2015.

El foro de San Petersburgo

Todos los veranos rusos, desde 1997, se realiza el Foro Económico Internacional en la ciudad de San Petersburgo. Sirve como vitrina de los avances tecnológicos y productivos rusos, así como un punto de encuentro para los inversores interesados en su economía. Con el paso del tiempo se convirtió en una reunión obligada para discutir hacia dónde va la economía de los países emergentes, especialmente los euroasiáticos. Fue creado originalmente por privados, pero en 2006 pasó a estar auspiciado por la Presidencia de la Federación Rusa. Desde entonces, la visita y discurso presidencial es una constante.

El éxito del foro sirvió de ejemplo para la creación de otro similar, pero enfocado en el desarrollo del Lejano Oriente. El Foro Económico Oriental se creó en 2015 por decreto presidencial y se realiza en Septiembre en la ciudad de Vladivostok, del otro lado de Rusia. Ambos foros forman parte de una misma política de promoción de la inversión y desarrollo regional, como el águila bicéfala que mira al Este y al Oeste al mismo tiempo.

Anuncios importantes

En las reuniones paralelas al foro principal, se dieron importantes anuncios sobre la economía rusa. Una declaración interesante llegó en una reunión entre los movimientos juveniles y el primer vice-primer ministro, Andrei Belousov quien comentó:

“La deuda externa nacional es menos de $ 80 mil millones ahora, que es alrededor del 5% del PBI y eso es muy pequeño. Por lo general, nos dicen que pidamos prestado más. No lo haremos. Sin embargo, la deuda corporativa totaliza alrededor de $ 380 mil millones”

Lo que es un buen indicador de la sanidad de la economía pública rusa, no tan así de la privada. De todas maneras, es una relación de deuda/PBI bastante bajo.

Por otro lado, un anuncio económico que refleja el estado de las relaciones exteriores de Rusia llegó por parte del ministro de finanzas, Anton Siluanov, con respecto al Fondo Nacional de Bienestar. Este fondo sirve para complementar el presupuesto de la seguridad social de Rusia y ayuda a financiar tanto el sistema público de pensiones como el de ahorro voluntario de pensiones privado. El ministro se refirió a la nueva composición del fondo:

“Nosotros, al igual que el Banco Central, hemos decidido reducir los fondos del FNB invertidos en activos en dólares. La estructura actual tiene alrededor del 35% de los fondos del FNB invertidos en dólares. Hemos decidido retirarnos completamente de los activos en dólares, reemplazando las inversiones en dólares por un aumento en el euro, en oro, (…) [Las inversiones] en dólares equivaldrán al 0%; en euros llegarán al 40%; en yuanes ascenderán al 30%; en oro al 20%; y en libras y yenes  5% cada uno. Hemos sustituido dólares con un aumento del 5% en euros, oro y yuanes “

Era de esperar este tipo de desinversión en dólares por parte de Rusia. Ya hace un par de años que viene desechando sus inversiones en dólares por parte del Banco Central y la posibilidad de sufrir nuevas sanciones que dificulten el ingreso de dólares, o incluso de ser suspendida del sistema SWIFT, es continuamente contemplada por las autoridades.

Sobre la relación con Estados Unidos, Putin la describió de manera sincera:

“Rusia no tiene ningún desacuerdo con EE.UU. Ellos sí tienen uno: quieren frenar nuestro desarrollo, y lo dicen públicamente. Todo lo demás deriva de esta posición, tanto las restricciones económicas como los intentos de injerir en los procesos políticos internos de nuestro país (…) las relaciones entre los dos países se han convertido en gran medida en rehenes de la política interna de EE.UU. Esperemos que esto llegue a su fin en algún momento”

Sin embargo, se mostró optimista en cuanto al futuro encuentro con Biden:

“Espero un resultado positivo. Espero que se establezcan las condiciones para dar los siguientes pasos para normalizar las relaciones ruso-estadounidenses y resolver tales cuestiones que afrontan nuestros países”

Al día siguiente, Biden publicó una nota de opinión en el Washington Post donde muestra su posición ideológica irreductible con respecto a la relación bilateral:

“Estamos unidos para abordar los desafíos de Rusia a la seguridad europea, comenzando por su agresión en Ucrania, y no habrá dudas sobre la determinación de los Estados Unidos de defender nuestros valores democráticos, que no podemos separar de nuestros intereses (…) Estados Unidos no busca el conflicto. Queremos una relación estable y predecible en la que podamos trabajar con Rusia en cuestiones como la estabilidad estratégica y el control de armamentos. (…) Al mismo tiempo, también he impuesto consecuencias significativas por comportamientos que violan la soberanía de Estados Unidos, incluida la interferencia en nuestras elecciones democráticas.”

Tal vez tras leer esta nota de opinión, el canciller chino, Wang Yi, se comunicó telefónicamente con el canciller ruso, Sergei Lavrov y le dejó una recomendación para la reunión con Biden. Según el comunicado de la cancillería china:

“Wang Yi dijo que Estados Unidos se ha buscado una camarilla bajo el disfraz de la democracia, se ha entrometido en los asuntos internos de otros países con el pretexto de los derechos humanos y ha seguido un camino de unilateralismo en nombre del multilateralismo. Como países importantes responsables y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), China y Rusia deben trabajar juntos para exponer y oponerse a estas prácticas perversas.”

Reflexiones económicas sobre la pandemia

En esta ocasión el evento principal del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, la sesión plenaria, contó con el discurso del presidente Vladimir Putin y con cuatro mandatarios invitados: el presidente de Austria, Sebastian Kurz, y el Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, asistieron personalmente, mientras que los presidentes Jair Bolsonaro, de Brasil, y Alberto Fernández, de Argentina, enviaron su participación mediante un video pregrabado.

En su discurso, Vladimir Putin se mostró optimista en cuanto a la recuperación económica mundial tras la pandemia, gracias a la implementación de políticas económicas heterodoxas:

“También estamos presenciando las mismas tendencias económicas globales positivas. A pesar de la caída total de 2020 que, según los expertos, fue la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, ya se puede decir con seguridad que la economía global está volviendo a la normalidad. Se espera que el PIB mundial registre tasas de crecimiento inusualmente altas este año, el mayor aumento desde la década de 1970. Como saben, los expertos hablan de un crecimiento del seis por ciento.

Por cierto, la práctica mostró que las medidas tradicionales de política monetaria no serían suficientes para superar la crisis actual. La política presupuestaria que fue apoyada activamente por los bancos centrales de los países en desarrollo por primera vez ha jugado un papel clave en la rápida recuperación económica.

En 2020, los déficits presupuestarios de los países industriales aumentaron en un promedio del diez por ciento de su PIB, mientras que en los países en desarrollo, el crecimiento fue de alrededor del cinco por ciento. Y sabemos que estos déficits presupuestarios financian en gran medida medidas anticrisis.”

Como motor de este desarrollo económico post-pandemia, Putin promovió los proyectos que se implementarán en Rusia: promoción de la inversión en diferentes regiones del país, créditos para la construcción y el desarrollo de infraestructura, la transición hacia tecnologías que reduzcan el impacto ecológico y el desarrollo de proyectos de infraestructura multinacionales.

Destacó principalmente la función de estos últimos al anunciar que se terminó de colocar el primero de las dos líneas que conforman el gasoducto Nordstream 2, proyecto que fue resistido ampliamente por Estados Unidos, Polonia y Ucrania, pero que conecta directamente a Rusia con Alemania.

“Los proyectos multilaterales son principalmente capaces de reactivar y desarrollar la economía global y estamos agradecidos a nuestros socios por la cooperación que continúa durante la epidemia y a pesar de la difícil situación en las relaciones internacionales.

Me gustaría decirles a este respecto que el tendido de la primera línea del gasoducto Nord Stream 2 se completó hoy, hace dos horas y media. Continúa el trabajo en su segunda línea.

Estamos dispuestos a implementar proyectos similares de alta tecnología con nuestros socios europeos y otros en el futuro, y esperamos que la lógica del beneficio mutuo y el beneficio mutuo prevalezca inevitablemente sobre todo tipo de barreras artificiales en el entorno político actual.”

También destacó a la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia y la construcción del orden internacional tras ella:

“Como dije anteriormente, la cooperación internacional debe ser fundamental para superar las consecuencias socioeconómicas de la pandemia. Es de suma importancia para nosotros aunar nuestros esfuerzos frente a desafíos comunes, sistémicos y de largo plazo que no dependen de la situación del mercado o de las disputas y configuraciones políticas, sino que determinan el futuro de sociedades enteras de manera decisiva.”

Aquí se puede ver una plena coincidencia con el discurso de Alberto Fernández en esa misma sesión plenaria:

“Yo diría que ya tenemos respuestas: el mundo se había organizado sobre bases, definitivamente débiles, tan débiles, que un ser imperceptible a la vista humana como es el virus del COVID-19, fue capaz, no solamente de arrastrar vidas y la salud de millones de habitantes del mundo, sino también a las economías centrales del mundo. (…) En la pandemia hemos aprendido que nadie se salva solo, que todos necesitamos del otro y que si juntos encaramos el esfuerzo de un mejor futuro es más fácil y más posible alcanzarlo. (…) Es hora de entender que el capitalismo, tal como lo conocimos hasta la pandemia, no ha dado buenos resultados: ha generado desigualdad e injusticia. Y que si vamos a construir otro capitalismo, tiene que ser un capitalismo que no olvide el concepto de solidaridad.”

Putin también remarcó que el Estado es el principal precursor de la recuperación económica en la crisis, y que esa es su función natural:

“La participación del Estado está creciendo en todo el mundo, en todos los países, durante una época de crisis. Sucede en todas partes, solo mira y observa. Tan pronto como la situación se estabiliza, crece el número de empresas privadas, tanto el número de empresas como su facturación. Aquí no hay nada nuevo para Rusia.”

La diplomacia de las vacunas

Un apartado especial tuvo el esfuerzo que está llevando Rusia adelante para facilitar el acceso a las vacunas desarrolladas en su país al resto del mundo. El Foro tuvo una mesa de discusión en la cual se reunieron inversores de 16 países con la red de 14 países que acordaron la producción local de la vacuna Sputnik V. Dentro de estos países que fabricarán la vacuna rusa se encuentra Brasil, que esa misma tarde la agencia reguladora nacional (ANVISA) autorizaría la utilización y producción local, a pesar de haberla negado hace un mes.

Dos presidentes, además de Vladimir Putin, fueron invitados a participar de la mesa: Aleksandar Vucic, de Serbia y Alberto Fernández, de Argentina. Estos países ya contaban con la autorización para el uso de la vacuna  y los centros de producción ya fueron revisados y aprobados por el Instituto Gamaleya, quien desarrolló originariamente la vacuna.

En el discurso, Vladimir Putin llamó a aunar esfuerzos internacionales en la lucha contra la COVID-19, evitando las interferencias políticas en el proceso:

“Lo que quiero resaltar aquí es que los desacuerdos políticos y de otro tipo deben dejarse de lado cuando se trata de preservar la salud y la vida de las personas. Es por eso que las acciones de algunos de nuestros socios parecen extrañas y contraproducentes, por decirlo suavemente, ya que están tratando abiertamente de todas las formas posibles de prevenir y restringir el uso de la vacuna rusa. Permítanme reiterar, la experiencia ha demostrado que su eficacia del 97,6 por ciento se encuentra entre las mejores del mundo.

Todos debemos darnos cuenta de que una respuesta eficaz al coronavirus solo es posible mediante esfuerzos globales conjuntos. Este es el enfoque de principios de Rusia y estamos abiertos a la cooperación en seguridad epidemiológica con todas las naciones.”

Como parte de aumentar ese esfuerzo internacional, en el discurso de la sesión plenaria, Putin ordenó a su gobierno para que trabaje en permitir la vacunación de los trabajadores migrantes y de los turistas que visiten Rusia y así lo quieran hacer.

Por su parte, Alberto Fernández destacó la oportunidad que brindó la pandemia para el avance de la relación estratégica bilateral:

“Argentina y Rusia tienen una historia común, que ya cuenta con 136 años de amistad, pero hace 6 años Rusia y Argentina tienen un vínculo estratégico para poder desarrollarse mejor y combinar el esfuerzo de ambos países en la búsqueda del desarrollo de nuestros pueblos. Y en eso – la verdad – la pandemia nos ha dado una gran oportunidad para que ese encuentro de la comunidad rusa y de la comunidad argentina, del Gobierno ruso y del Gobierno argentino se profundice y se afiance mejor que nunca.”

También remarcó cómo se sintió la ayuda rusa para conseguir las vacunas, en un momento en que Estados Unidos se cerró en sí mismo para salvarse antes que colaborar con el resto, o que la Unión Europea colaborara con las vacunas que no deseaba:

“Decimos, en la Argentina, que los amigos se conocen en los momentos difíciles y cuando pasamos un momento difícil, el Gobierno de Rusia, el Fondo Soberano de Rusia, y el Instituto Gamaleya estuvo al lado de los argentinos ayudándonos a conseguir las vacunas, que el mundo no nos estaba dando.”

Alberto también señaló el rol fundamental que cumple la Argentina como parte de la relación entre Rusia y América Latina. No sólo somos un socio importante, sino que funcionamos como enlace con el resto de los países de la región:

“El día domingo – si Dios quiere – un avión estará partiendo de Moscú, trayendo el principio activo para que empiece, de inmediato, la producción, en la Argentina, principio activo que el Instituto Gamaleya nos proveerá, y junto con ese principio activo vendrán vacunas para Argentina y también traeremos vacunas para el Paraguay, del mismo modo, que – en su momento – trajimos vacunas para Bolivia, y del mismo modo que tratamos de acercar a México y a Rusia para que encuentren un acuerdo para que la vacuna de Gamaleya, la vacuna Sputnik V termine llegando también al pueblo mexicano.”

Esta edición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo se ha presentado como un momento en el cual comienza a discutirse el orden mundial post-pandemia. La Argentina está decidida a jugar una parte fundamental en la recuperación, a través de una función de puente entre Rusia y América Latina. Pero este orden post-pandémico no se define sólo en la en esa ciudad, sino que habrá que estar pendiente de las próximas reuniones del G7, la OTAN y la reunión entre Biden y Putin en Ginebra.

Fuente: Observatorio del Sur Global