Las organizaciones mundiales están atentas a lo que está pasando en el planeta. La pandemia continúa su avance, también la batalla económica y cultural entre Estados Unidos (EEUU) y el nuevo bloque de oriente (Rusia, China, Turquía e India) y las consecuencias del cambio  climático. En ese marco, un dato importante son las proyecciones de crecimiento para el 2022, donde China aportará el 28,4% e India el 15,9% del crecimiento global y EEUU solo el 8,5%; sumado a que, en estos años, China se convirtió en el principal socio comercial de la Unión  Europea, de varios países de África y de América. Por tanto, su zona de influencia ha crecido, aún más en el último tiempo con la diplomacia de las vacunas.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha colocado a China en la lista de principales desafíos, junto a Rusia. Afronta además el riesgo de ciberataques, con un creciente número de incidentes y agresiones procedentes, en muchas ocasiones, de territorio ruso. Por otra parte, la salida de EEUU de Afganistán puso en evidencia el fracaso de la intervención y los ejercicios militares conjuntos entre chinos y rusos, son una alerta para el mundo.  

La situación de Afganistán deja varios mensajes. En EEUU esta salida los remonta a lo ocurrido en Saigón en 1975, por lo que, el presidente Joe Biden busca posicionarse como el que acaba  una guerra innecesaria, escapando del “fracaso” para evitar perder poder. Dos gobiernos republicanos y dos demócratas intentaron luchar contra la corrupción y los abusos de los derechos humanos mientras trataban de fomentar la democracia, el Estado de derecho, levantar un ejército afgano fuerte y mantener el compromiso de los estadounidenses (cansados de la guerra). No  lograron cambiar nada, incluso en muchos casos la situación empeoró. Ahora será el turno de la  opinión pública internacional para tratar de garantizar derechos mínimos, especialmente a  mujeres y niñas. 

A su vez, la salida de EEUU abrió la puerta a que China y Rusia se presenten a negociar con los  talibanes, ya que ambas naciones lucharon en ese país. Moscú se limita a garantizar la seguridad de las fronteras de sus aliados en Asia Central. China por su parte, guarda la esperanza  de explotar cobre en la región de Mes Aynak, y le preocupa que los grupos islamistas que operan en la región de Xinjiang, en el oeste del país, tomen fuerza. Por esta razón hacer contraterrorismo y debilitar las actividades de grupos extremistas uigures en Xinjiang es de suma importancia para el gobierno chino.

Por otro lado, Pakistán se encuentra en una situación delicada debido a que  ambos países comparten una frontera de 2.430 km (conocida como la línea Durand) y tienen una complicada historia llena de desconfianza, que antiguamente era controlada por los estadounidenses. Sumado a esto, Irán es el principal socio y beneficiario, ya que, a través de su  territorio circulan drogas, armas y los grupos terroristas se mueven con facilidad. Este contexto complejiza la situación en la región, poniéndola en jaque y dejando la puerta abierta para que  aparezca un nuevo garante del orden.  

Pandemia, vacunas y cambio climático

En cuanto a la pandemia del Covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le pidió a los países que frenen la aplicación de dosis de refuerzo hasta fines de septiembre, con el objetivo de que los países que avanzan a paso lento con la campaña de vacunación puedan tener al menos el 10% de la población inoculada con la primera dosis. Pese a esto, países como Israel, Francia, Alemania, Uruguay y varios de Medio Oriente, ya comenzaron con la aplicación de la tercera dosis, desoyendo a la OMS y evitando que esas vacunas puedan ir a lugares con mayores necesidades. Esto se da porque los casos de las nuevas cepas crecen muy rápido, por ejemplo en Israel, con casi el 60% de la población con esquema de vacunación completa de Pfizer-BioNTech, se anunció la vuelta del uso de barbijos en el exterior para reuniones grupales grandes, debido  a que crecieron los casos y los hospitalizados.  

A su vez, el mundo se enfrenta a un nuevo desafío que ya no puede posponerse, el cambio climático. Inundaciones en China y muerte masiva de animales en sus granjas (porcinas y ganaderas), pueden provocar un nuevo foco de infección y la devastación de zonas de cultivo. Europa vive olas  de calor extremo (Grecia 47,2°), los incendios forestales se incrementan afectando principalmente la parte sur y las inundaciones que afectaron Alemania, Bélgica y Países Bajos destruyeron  ciudades enteras. En cuanto al continente americano, California (EEUU) vuelve a estar en vilo por los incendios, y nuestro país enfrenta la mayor sequía, afectando su mayor canal de comercio, la Hidrovía. En las zonas cordilleranas, sin las nevadas suficientes, el aceleramiento del deshielo de los glaciares es también otra preocupación a tener en cuenta.

Las insólitas temperaturas en Siberia y el impacto de esto en el deshielo del permafrost (localizado en gran cantidad de tierras de Alaska, parte de Canadá y Escandinavia) es otro problema. A medida que se derrite, libera bacterias y material orgánico congelado hace millones de años, los cuales se descomponen por el  efecto directo del sol provocando la liberación de más gases de efecto invernadero, acelerando este proceso al cual el mundo se enfrenta y convirtiéndolo en un círculo vicioso.  

El documento elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es la advertencia más dura hasta ahora sobre la velocidad y la escala del  calentamiento planetario. La tierra donde vivirán nuestros hijos y nietos en los próximos años sufrirá mayores sequías, eventos extremos con más frecuencia, alza de los niveles del mar con riesgo  para ciudades costeras y graves efectos económicos para actividades como la agricultura y la ganadería. Ecosistemas frágiles, como los corales, podrían desaparecer. 

Cuidar el agua

Recordemos que el proceso de privatización del agua comenzó hace más de 40 años en Chile, con Augusto Pinochet, quien lisa y llanamente privatizó el agua y plasmó esa decisión en la Constitución de 1980. Le siguió con la premier británica conservadora Margaret Thatcher, quien privatizó la distribución del fluido. Ahora Chile está debatiendo una nueva constitución y el agua será uno de los ejes de debate. Argentina tendría que estar planteando distintas alternativas para conservar lo existente de este recurso y no perder más de lo que tenemos a consecuencia del calentamiento global. Sabiendo ya que este será un recurso escaso y de mucho valor en un futuro.  

En tal sentido, hay expertos que plantean la necesidad de represar la salida del río Paraná y evitar la baja del caudal de la Hidrovía. Otros llaman a volver a construir represas en distintas partes del país, con el objetivo de hacer que los ríos sean más caudalosos y puedan ser un lugar por el cual transportar mercaderías. Nada de eso parece estar pasando ni siendo analizado. Las hipótesis de conflictos a futuro son sobre este tema, y muchas naciones ya se preparan. Esperemos que nosotros también podamos prever esos conflictos y estar preparados para enfrentarlos.

El planeta no puede producir más agua, sí se puede utilizar mejor y reciclar la ya utilizada. La huella del agua en las distintas producciones se tendría que transformar en un sello de calidad, y la ventaja de la baja contaminación de los distintos caudales de agua, tendría que comenzar a venderse, así como ya se cotiza el agua en los mercados a futuro.

Las oportunidades de Argentina

Internamente, los problemas de pobreza y exclusión siguen creciendo pese a los intentos de contención por parte del gobierno. Es fundamental replantear o analizar propuestas que nos liberen  de las ataduras de las deudas y podamos enfrentar nuestro posicionamiento para los próximos años. Ante esto, y entrelazando los temas, es interesante el planteamiento del Ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié, ante los miembros del G20 para que se considere la iniciativa de impulsar “un canje de deuda por acción ambiental y climática”.

La propuesta del ministro “consiste en que los países elaboren planes de mitigación y adaptación contundentes y ambiciosos, conforme a sus condiciones y circunstancias nacionales, y que una porción de la deuda se oriente a su implementación efectiva”. De esta forma,  mitigamos parte del cambio climático, vendiendo y posicionando nuestros recursos naturales para su conservación como un valor. También es necesario analizar y profundizar nuestra política  Antártica y, sobre todo, crear el polo logístico en Tierra del Fuego para no perder presencia, además de brindar servicios a los otros países y científicos que se encuentran allí. Esto no solo puede  potenciar a la provincia en su conjunto, sino que también sirve para mejorar la presencia argentina y tener más y mejor control sobre nuestros recursos naturales.

En cuanto a la economía, Argentina sufre un problema de peso que es la deuda externa, lo cual no permite que los gobiernos puedan despegarse de esa preocupación y analizar temas a futuro, y por tanto es necesario comenzar ese trabajo cuanto antes. El nuevo giro de fondos del Fondo Monetario Internacional (FMI), nos terminó regresando a ellos nuevamente en forma de cancelación de pagos. Mientras el gobierno no cierre un acuerdo o judicialice el endeudamiento, los intereses diarios de la deuda del país siguen creciendo, haciendo más inviable su pago. 

La pandemia posibilitó que no solamente Argentina sea la oveja negra económica, sino que también sumó a muchos otros países. Ante este escenario, la economía local se encuentra hoy con la posibilidad de un rebote sobre los efectos del año anterior, pero a futuro el crecimiento viene muy en caída si no revertimos algunos  problemas. El mayor problema sigue siendo la deuda externa y la interna, que hoy están en Leliq (letras de liquidez) y ambas a tasas del 38,0% y 36,5% anual. Esto lleva también a que el Banco Central, junto con la tesorería, busquen conseguir financiamiento para poder cubrir los 2.000 millones semanales.

Como consecuencia de la pandemia, la falta de financiación externa, y también la falta de dólares (producto del parate mundial), se incrementó la deuda en pesos a 35,5% del Producto Bruto Interno (PBI). Esto implica una suba del 10,3% puntos porcentuales del PBI en términos absolutos, aunque algunos expertos aseguran que para fin de año puede llegar a disminuir producto del rebote económico y el aumento del PBI.