El presidente de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), José Eduardo Lauritto, recibió en la sede del organismo binacional al intendente de Villa Paranacito, Gabriel García.
Se trató de un nuevo encuentro de una serie de reuniones que la Delegación Argentina desarrolla con los jefes comunales de las ciudades ribereñas y con influencia directa en el río Uruguay.
«Ésta es la primera reunión que mantenemos con el presidente municipal Gabriel García, a quien agradecemos la predisposición de acercarse a CARU, en el marco de esta idea que sostenemos, de articular con los gobiernos municipales de la costa del río Uruguay. Entre varios temas comunes que tratamos, se hizo hincapié en la situación ambiental, ya que compartimos la preocupación sobre el estado del río Uruguay y sus afluentes, los humedales y los bordes costeros», señaló Lauritto luego del encuentro.


 
Trabajo en conjunto
La Delegación Argentina de CARU ya ha mantenido reuniones con los intendentes de Concordia, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Colón y San José y sus equipos de ambiente; y la intención es ampliar esos encuentros a más localidades ribereñas, comenzando con Villa Paranacito.
«Estos encuentros le dan continuidad a uno de los ejes que trazamos al asumir en la Comisión: construir cercanías y trabajar en conjunto con los municipios de la costa del río Uruguay. Debemos agradecer que hemos encontrado puertas abiertas de los intendentes y desde el año pasado se iniciaron estos encuentros entre los responsables técnicos de las áreas ambientales para avanzar en propuestas concretas para mejorar la situación del río Uruguay», indicó el titular de CARU.
Paranacito, en el sur de Entre Ríos, es una localidad donde gran parte de su territorio pertenece a zonas de humedales. Gabriel García compartió con Lauritto algunas acciones realizadas desde el Municipio tendientes a proteger los bordes costeros y el medio ambiente.

Protección y rehabilitación del borde costero
Lauritto destacó que CARU avanza en la elaboración de un plan de protección y rehabilitación del borde costero.
Está comprobado que las zonas de amortiguamiento ribereñas tienen funciones vitales para los ecosistemas acuáticos, como nuestro río y nuestros arroyos, puesto que ellas sirven como filtros naturales de nutrientes y sedimentos inorgánicos finos provenientes de las zonas adyacentes.
Proteger y mejorar las zonas ribereñas, es considerado por los científicos a nivel mundial, uno de los primeros pasos hacia la rehabilitación de los cuerpos de agua degradados, protegiéndolos de los impactos de las actividades humanas.