Una profusión de títulos y un nutrido currículum académico avalan a Elisa Loncon, elegida presidenta de la Convención Constitucional que se instaló este domingo (04.07.2021) en Chile, en medio de grandes expectativas y desafíos. Su lengua materna es el mapudungun. Y en ella comenzó su saludo al "pueblo de Chile desde el norte hasta la Patagonia, desde lafken (el mar) hasta la cordillera”. De este modo dejó en claro que con la redacción de una nueva Carta Fundamental, que reemplace a la sellada durante la dictadura de Pinochet, Chile inicia el camino hacia un cambio de fondo.

Que Elisa Loncon presida la Convención es un gesto importante para Andrés Cuyul, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Frontera, miembro de una organización mapuche, que se dedica relaciones interculturales en el campo de la salud. "Es un reconocimiento a más de 200 años de demandas al Estado chileno, por el reconocimiento de los derechos políticos y territoriales. Encauza una demanda que es la construcción de un país plurinacional, nunca más sin pueblos originarios”, dice en conversación con DW.

Subversión del orden tradicional
Más aún, la elección de Elisa Loncon, de 58 años, es todo un símbolo. "Es algo totalmente futurista, es como el sueño de transformación más profunda que necesita este país... Pasar de este país homogéneo, elitista, uninacional, a reconocer su diversidad... Que sea mujer y que sea mapuche es como un símbolo de la esperanza”, afirma por su parte Teresa Valdés, socióloga y coordinadora del Observatorio de Género y Equidad. "Esto es una subversión inconmensurable del orden y del imaginario para una sociedad tradicional chilena”.

Nacida en la comunidad mapuche Lefweluan, en la Región de la Araucanía, de padres dedicados a la carpintería y la agricultura, Elisa Loncon conoció la estrecheces económicas en su infancia, pero pudo estudiar y se graduó como profesora de inglés en la Universidad de La Frontera. De ahí en adelante desarrolló una prolífera carrera académica, con cursos de postítulo en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya (Países Bajos) y en la Universidad de Regina (Canadá). Posee un Magíster en Lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa UAM-I (México), un PhD en Humanidades de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y un Doctorado en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Una mujer política
Actualmente se desempeña como académica del Departamento de Educación de la Universidad de Santiago de Chile, como profesora externa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y es coordinadora de la Red por los Derechos Educativos y Lingüísticos de los Pueblos Indígenas de Chile. Y también tiene una amplia trayectoria como dirigente mapuche. "Es una persona comprometida con la causa, especialmente definida en la plurinacionalidad, en los derechos de los pueblos originarios en general y del pueblo mapuche en particular”, dice Andrés Cuyul, quien trabajó con ella el año pasado en la redacción de una carta del ministro de Salud para poner de manifiesto las falencias en el modo de abordar la pandemia sin tener en cuenta los factores culturales en las comunidades de pueblos originarios.

Teresa Valdés la define como una mujer política, "en el sentido de que es una mujer que cree en la democracia, que cree en esto que es tan propio de los pueblos originarios, que es la necesidad de conversar, de conocerse, de asentar la política en la cultura”.

Más allá de los pueblos originarios
Para la feminista chilena no fue sorpresa que la presidencia de la Convención Contitucional recayera en una mujer. "Esta Convención Constitucional es paritaria porque nosotras, el movimieno feminista y las mujeres, fuimos capaces de articularnos y exigir que fuera paritaria”, dice, asegurando que la idea de la paridad se "instaló en el sentido común”. Y tampoco la sorprendió que la elegida fuera una mujer mapuche. Ambos aspectos se conjugan y no es casualidad. "Cuando tú miras las fotos del movimiento del 18 de octubre de 2019, la única bandera es la bandera mapuche”, hace notar, explicando que hay muchas cosas que confluyen: "El tema del agua, el tema de los territorios, el tema del extractivismo. Hay temas relacionados con el modelo económico, con el modelo de desarrollo, que se sintetizan también en la experiencia de los pueblos originarios”. En ese sentido, la bandera mapuche es más que solo el estandarte de esa comunidad.

En ese contexto, también Elisa Loncon entiende que su labor en la Convención Constitucional está al servicio de todos los chilenos, y así lo destacó en su primer discurso. "Ella tiene que hacer una labor de presidencia para todas y todos los convencionales, una labor de articulación. Eso la va a enaltecer, en la medida en que lo haga bien”, sostiene Andrés Cuyul.

Teresa Valdés confía en la manera que tendrá de conducir la discusión. "Ella va a acoger tanto lo que plantee la derecha como lo que planteen los demás. Va a acoger y a escuchar. Eso es muy importante, porque da garantías de una forma de debate”, dice, y aplaude lo que representa la elección de Elisa Loncon para el camino hacia "este nuevo Chile paritario en todas sus instancias y plurinacional desde su propia gestación”.