Dora Barrancos se caracteriza por hablar de manera enfática. Lo que en otros autores puede ser un análisis complejo e imbricado, en la voz de la socióloga, historiadora e investigadora del Conicet, lo problemático adquiere claridad y contundencia.  
Hablar de la diversidad en materia de género, es la síntesis de lo que significa entrar en el mundo de la intersectorialidad e interculturalidad, dos conceptos que sacan a la luz los complejos procesos humanos de participación en el mundo social, económico, cultural o histórico, como lo describió Barrancos.
En el primer encuentro de una serie de conversatorios sobre la temática de género que organiza la vicegobernadora Laura Stratta, se pudo escuchar a Barrancos explicar el proceso en el cual los feminismos empiezan a incorporar estos conceptos de manera progresiva en materia de ampliación de derechos. Desde la primera guerra mundial a la actualidad, la especialista trazó un viaje por los distintos imaginarios de las últimas décadas. Imaginarios que al calor del debate crítico, historicista y cultural, proponen no caer en la simplificación de generalizaciones, sino indagar en las particularidades.
“En 1945 con el fin de la guerra hubo como cierto remanso, cierto estancamiento, hasta que devino el estruendo extraordinario de 1960 con la guerra de Vietnam, las manifestaciones internas por las guerras de afrodescedientes, las revoluciones en el mundo, la guerra fría, los movimientos culturales” señala la historiadora para hablar en ese contexto de la insurgencia novedosa de las feministas en el mundo: “las mujeres decidieron tomar posesión de sus cuerpos y a partir de allí ser dueñas de sus cuerpos”.
“Hay largos enunciados sobre detalles de lo que es el sistema patriarcal, represor, discriminador” sostiene Dora, para hablar de ese efecto dominante y homogeneizante del patriarcado que busca tener control y “en donde el cuerpo no solamente es la anatomía, sino el símbolo y expresión de resistencia a la violencia patriarcal”. Y en esa discriminación positiva en donde el cuerpo se vuelve territorio de resistencia, es también donde se hayan las particularidades.
“No es lo mismo una niña adolescente de 14 años que va a un colegio con respaldo de una familia que subviene a sus necesidades, que la niña de 14 que viene de una isla a trabajar para subsitir” grafica Barrancos para distinguir en medio de los genéricos que utilizamos a diario como “las adolescentes”, “las mujeres”, “los wichi” que no permiten dar cuenta de las singularidades.
Por eso, cita a autores como Cornelius Castoriadis, que critican esa idea del “conjuntismo identitario”, como un proceso por el cual se asignan las mismas características a integrantes de un conjunto, cuando en realidad esta operación no es más que “un atropello irracional donde por ejemplo el universal ‘mujer’, se trata sin consideración de sus tremendas zonas de diferenciación” dice.
¿Por qué para los feminismos estos nuevos modelos significan un avance? Porque básicamente proponen la posibilidad de analizar los procesos particulares, aquellos que cada persona tiene en la cultura –como espacio de realización y desarrollo- y ver de qué manera cada persona está atravesada por múltiples factores que condicionan su vida, en definitiva es también correrse de las formas de opresión que buscan la visión totalitaria de las categorías universales.
Avanzar en este sentido es darle lugar a las diferencias para entender las problemáticas que suponen las distintas situaciones que las personas tenemos en nuestros contextos de vida, de qué manera el lugar personal que cada una tiene, sin lugar a dudas constituye un condicionante de nuestras vidas, pero también le aporta riqueza a esta diversidad que somos.
No es lo mismo la realidad de una persona que vive en las islas, que la que vive en la rivera, que la que vive en la ciudad o en el área rural. Cada una de esas experiencias es distinta y a su vez el hecho de poder tener una visión de esas particularidades, no solo que nos enriquece, sino que además se convierte en nuevas oportunidades de desarrollo.
Desde lo personal, o justamente porque lo personal es político, se comienza a delinear acciones desde esta perspectiva que promueva acciones en materia de políticas públicas, desde este enfoque múltiple de la realidad. “Hay algo que nos hace semejantes, pero hay un mundo de diferencias que no se pueden obviar” concluye Barrancos.
El espacio de la vicegobernación, liderado por Laura Stratta, dejó abierto un lugar para escuchar a referentes, como en esta oportunidad a Dora Barrancos, para pensar medidas de acción positiva en relación a las políticas públicas, lo que significa otra forma de mirar la realidad. En palabras de la socióloga será una de las conclusiones y un mandato que nos lleve a “descorrer el velo colonizador como presupuesto autoritario que ve en todo lo mismo”.